La diferencia a la hora de distinguir entre entrenamiento con ejercicios funcionales y entrenamiento con ejercicios tradicionales, la define el deportista que entrena en función de los objetivos que persigue. El entrenamiento con ejercicios tradicionales es, como ya habrás imaginado, el de toda la vida. Es ese tipo de entrenamiento que imaginas cuando te hablan de pesas y máquinas, es básicamente, un entrenamiento de fuerza en el que se entrenan los músculos por grupos, de una forma ordenada y metódica y en el que ganar masa muscular suele ser el objetivo.
Un entrenamiento funcional es un entrenamiento adaptado para mejorar la calidad de vida de quien lo practica. El ejercicio funcional está diseñado a medida del sujeto que entrena y está enfocado a la consecución de unos objetivos que, solo por aclarar un poco más, no tienen que ser, ni mucho menos, objetivos olímpicos, ni siquiera estrictamente deportivos, bastará con que el deportista en cuestión tenga un objetivo y planifique un entrenamiento para conseguirlo en función de sus características personales.
Una vez más, la respuesta es sencilla, está claro que depende de los objetivos que el deportista se proponga, pero también está claro que el ejercicio funcional ofrece un abanico de desarrollo mucho más amplio y que, en ese sentido, también hay un mayor abanico de resultados, es decir, hay más beneficios para el atleta. Mientras el entrenamiento tradicional ofrece rutinas que es necesario trabajar de forma quizá algo artificiosa, mecánica y forzada, para conseguir los objetivos de ganar la masa muscular o el volumen que el deportista busca, el ejercicio funcional trabaja en una línea mucho más amplia y abierta llevando sus beneficios de forma integral, a toda la vida del atleta.