El entrenamiento de fuerza tradicional es un método de entreno que tiene como principal objetivo la ganancia muscular. Para ello, supone una serie de movimientos que impliquen tirones o empujes de cargas pesadas. Por otro lado el entrenamiento funcional también implica trabajar la fuerza, pero se centra, sobre todo, en ejercicios compuestos que simulan movimientos del día a día. Así, se trabajan diversos grupos musculares al mismo tiempo para mejorar nuestra forma de movernos diariamente.
Hay varios aspectos que diferencian el entrenamiento de fuerza del funcional. El primero está claro: la forma de moverse y el tipo de ejercicios. En el entrenamiento funcional optamos por ejercicios compuestos que involucran a diversos grupos musculares, y en las sesiones tradicionales suele aislarse más el músculo, pues los objetivos tienden a ser más específicos. Eso sí, sí que hay algunos ejercicios comunes a ambos, como las sentadillas o las flexiones.
Otra diferencia suele estar en los propios objetivos. El entrenamiento de fuerza busca resultados en esta capacidad, pero también en el tamaño de los músculos, mientras que el funcional suele tener como meta aumentar la capacidad atlética.
En cuanto al aspecto cardiovascular, el entrenamiento tradicional no suele ser tan efectivo para mejorar esta capacidad y tendremos que compensarlo con otras actividades, como la bici, el running o el HIIT.
Por lo contrario, a la hora de conseguir la hipertrofia muscular, será el funcional el que no será tan efectivo. Sí que se mejora la fuerza, pero no aumenta tanto el tamaño de los músculos, porque tiende a practicarse más cardio y, en general, este tipo de sesiones no suelen tener ejercicios aislados y se centran más en movimientos dinámicos.
Suele tener más variedad en los movimientos que el entrenamiento de fuerza tradicional, el cual se enfoca más en la repetición de los mismos patrones de movimiento para aumentar el músculo y la fuerza.
Por último, otro aspecto a tener en cuenta es el trabajo de flexibilidad y movilidad, pues este se encuentra dentro de los propios ejercicios del entrenamiento funcional. Algo que no ocurre en el entrenamiento de fuerza.