El modelo pedagógico tradicional, caracterizado por su estructura vertical y centrado principalmente en la figura del maestro como fuente principal de conocimiento, ha sido la base de la educación en muchas partes del mundo durante siglos. Este enfoque educativo pone al maestro como el principal transmisor de conocimiento, mientras que los estudiantes desempeñan un papel pasivo en el proceso de aprendizaje. En general, se basa en métodos como la exposición verbal y la repetición, con énfasis en el contenido académico y el desarrollo de habilidades cognitivas. Aunque en la actualidad existen modelos más interactivos y centrados en el estudiante, el modelo tradicional sigue estando presente, especialmente en sistemas educativos más formales o conservadores. De hecho, muchos consideran que ciertas características de este enfoque siguen siendo esenciales para la formación académica.