Se trata más bien de poner en marcha los cinco sentidos identificando cinco cosas que se pueden ver, cuatro que se pueden tocar, tres que se pueden oír, dos que se pueden oler y una que se puede saborear.
5 cosas que veas
4 objetos que puedas tocar
3 elementos que puedas oír
2 aromas que puedas oler
1 cosa que puedas saborear
Aprovechando el poder de los cinco sentidos –vista, tacto, oído, olfato y gusto–, la técnica 5-4-3-2-1 está diseñada para reducir la adrenalina y calmar el sistema nervioso devolviéndote al aquí y ahora.
Literalmente, ‘toma de tierra’ o enraizamiento se conocen como ‘grounding’ las técnicas que sirven para “aterrizar” la fantasía, los pensamientos intrusivos o las emociones embargantes como la ansiedad.
Se trata de reconectar con el momento presente y retomar el control del cuerpo y de la situación.
Una vez que volvemos a conectar con el momento presente cambiando nuestro enfoque, interrumpimos nuestra respuesta al estrés y se activa el sistema nervioso parasimpático, que nos relaja.
No sólo se relajan nuestros músculos, también nuestro sistema digestivo funciona de forma óptima, nuestro corazón late lento y constante y nuestra respiración se hace más profunda.
De esta forma, de acuerdo con la piscóloga contribuye a “tomar las decisiones correctas desde un punto de vista consciente, lo que automáticamente tendrá un impacto positivo tanto en tu futuro como en tu forma de percibir sobre el pasado”.
Tumbada en la cama, me concentraba en la luz de la calle que veía por la ventana, en el frescor de las sábanas, en el zumbido lejano del tráfico, en el delicado aroma a rosa de la vela Diptyque de la mesilla de noche y en el sabor a menta de la pasta de dientes en la boca.
Pronto descubrí que podía regular mi respiración concentrándome en las tareas que tenía entre manos.
Y lo que es mejor, puedo aplicar la técnica de conexión a tierra 5-4-3-2-1 en cualquier lugar, incluso en el tren que me lleva al trabajo y en cualquier momento en el que necesite ese apoyo extra.