Una forma efectiva de combinar ambos es utilizar el entrenamiento funcional para calentar y enfriar, seguido de ejercicios con pesas.
Calentamiento: Realiza ejercicios funcionales para preparar tu cuerpo.
Pesas: Enfócate en ejercicios de fuerza y masa muscular.
Enfriamiento: Finaliza con más ejercicios funcionales para mejorar la movilidad y la estabilidad.
Otra opción es crear un circuito que alterne ejercicios funcionales y de pesas.
Circuito: Alterna entre ejercicios funcionales y de pesas para trabajar diferentes grupos musculares.
Variedad: Este enfoque proporciona una amplia gama de estímulos para tu cuerpo.
Una tercera estrategia es alternar días de entrenamiento de fuerza y funcional.
Día 1: Enfócate en entrenamiento de fuerza con pesas.
Día 2: Realiza entrenamiento funcional.
Patrones de movimiento: Asegúrate de incluir variedad en los movimientos, como flexión, extensión, giro y desplazamiento.
Es crucial equilibrar la intensidad y el volumen de ambos tipos de entrenamiento para evitar el sobreentrenamiento.
Intensidad del funcional: Más enfocada en movilidad y estabilidad.
Intensidad del entrenamiento con pesas: Mayor carga y volumen.
Balance: Asegura una carga equilibrada entre ambos tipos de entrenamiento.
Combinar entrenamiento funcional y pesas puede mejorar significativamente tu fuerza, resistencia, movilidad y capacidad funcional.
La clave es equilibrar la intensidad y el volumen, y adaptar la rutina a tus objetivos específicos.