Planificación semanal: Dedica unos minutos a planificar tu semana.
Identifica las ventanas de tiempo disponibles para el ejercicio y anótalas en tu agenda.
Trátalas como citas importantes que no puedes cancelar, sobre todo si tienes un compromiso con tu entrenador personal.
Ejercicios cortos pero efectivos: No necesitas pasar horas en el gimnasio para ver resultados.
Sesiones de 60 minutos, si son bien estructuradas, con una frecuencia de 1/2 o 3 veces por semana puede ser altamente efectivo.
Incorporar el ejercicio en tu rutina diaria: Intenta integrar actividades físicas en tu día a día.
Opta por caminar o ir en bicicleta al trabajo, usa las escaleras en lugar del ascensor o realiza ejercicios de movilidad durante las pausas laborales.
Establece metas realistas: Comienza con metas pequeñas y alcanzables.
A medida que logres estos objetivos, aumenta gradualmente la intensidad y duración de tus entrenamientos.
Se constante: La consistencia es más importante que la intensidad.
Es preferible hacer ejercicio de forma regular, aunque sea de baja intensidad, que realizar entrenamientos intensos de forma esporádica.