El ejercicio debe ser aeróbico, por lo que la respiración es fundamental para su realización y tiene un importante componente de resistencia.
Disminuye la frecuencia cardíaca de reposo
Aumenta la cantidad de sangre que el corazón expulsa en cada latido, de modo que necesita gastar menos energía para trabajar con normalidad.
Estimula la circulación dentro del propio músculo cardíaco
Aumenta la circulación en todos los músculos.
Evita la formación de coágulos dentro de las arterias y, como consecuencia, que se puedan producir infartos o ictus.
El ejercicio físico practica de forma regular previene las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cardiovasculares y cerebrovascualres, además de reducir la probabilidad de que aparezcan factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes o la obesidad.
Este efecto preventivo es también extensible a aquellas personas que ya han sufrido una enfermedad cardiaca o cerebrovascular.
Aumento del volumen de las cavidades de los ventrículos.
Reducción de la frecuencia cardiaca en reposo, que apenas se incrementa durante la realización del ejercicio físico.
Aparición de alteraciones en el electrocardiograma basal que son secundarias a la hipertrofia cardiaca, aunque suelen ser benignas.