La actividad física reduce los factores de riesgo de miocardiopatía isquémica
Cuando se hace periódicamente, la actividad aeróbica de intensidad moderada y vigorosa puede reducir el riesgo de miocardiopatía isquémica.
Ciertos rasgos, afecciones o hábitos pueden aumentar el riesgo de miocardiopatía isquémica.
La actividad física puede ayudar a controlar algunos de esos factores de riesgo de la siguiente manera: al reducir la presión arterial y los triglicéridos (un tipo de grasa de la sangre);
al aumentar los niveles de colesterol HDL (de lipoproteínas de alta densidad) (“bueno”);
al reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad, cuando se combina con una dieta reducida en calorías;
al mantener un peso saludable con el tiempo una vez que se ha bajado de peso;
al ayudar al cuerpo a manejar los niveles de azúcar en sangre e insulina, lo cual disminuye el riesgo de diabetes tipo 2;
al reducir los niveles de proteína C reactiva (CRP), que es un signo de inflamación y aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca;
potencialmente, al ayudar a dejar de fumar, que es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardíaca.
Las personas inactivas tienen mayor probabilidad de desarrollar enfermedad cardíaca que las personas que hacen actividad física.
Hay estudios que sugieren que la falta de actividad es un importante factor de riesgo para la enfermedad cardíaca, al igual que la presión arterial alta, el colesterol alto y el tabaquismo.