El entrenamiento de alta intensidad, también conocido como HIIT, es la práctica de actividades físicas que elevan tu frecuencia cardíaca, alternadas con otras que la disminuyen. El HIIT hace referencia al entrenamiento interválico de alta intensidad. Tal tipo avanzado de ejercicio aumenta el VO2 máximo, el consumo máximo de oxígeno, mejora la capacidad cardiovascular y el sistema ATP y CP y aumenta la resistencia, la fuerza y la explosividad. Esto permite que tengas una recuperación parcial e incompleta para volver a iniciar los ejercicios de alta exigencia, además, puede convertirse en una letal herramienta para mejorar tu composición corporal.
Pérdida de grasa corporal más efectiva. La alta intensidad del ejercicio acelera el metabolismo, permitiendo que sigas quemando calorías, incluso, después de haber finalizado la rutina. Mejora la capacidad cardiovascular. Su práctica favorece la función del corazón y del sistema circulatorio. Ayuda a mejorar condiciones de salud. Beneficia el control de los niveles de azúcar, la presión arterial y el sobrepeso. Ideal para perder peso pero no músculo. Estimula la secreción de testosterona, esto combinado con rutinas que fortalecen la masa muscular y una alimentación adecuada, permite mantener la fibra. Benéfico para diabéticos. Mejora la sensibilidad a la insulina y aumenta el consumo de glucosa. Mejora la resistencia. A medida que la practicas te fatigarás menos y podrás soportar mayor intensidad del ejercicio. Ralentiza el envejecimiento. Quienes la practican se mantienen jóvenes porque su práctica estimula la hormona del crecimiento. De práctica flexible. En una rutina HIIT puedes combinar ciclismo, natación, bandas caminadoras, ejercicios de fuerza y salto con entrenamientos funcionales y de potencia. Resultados en máximo 20 semanas. Adquieres mejor tono muscular, más fuerza y mejor estado físico en poco tiempo. Ahorro de tiempo y efectividad. Una rutina HIIT la realizas en máximo media hora, hasta tres sesiones por semana.