Aunque este tipo de entrenamiento es muy efectivo para mejorar la resistencia, ganar músculo, quemar grasas y estimular el metabolismo, la práctica no es apta para todos. De hecho, para algunas personas puede resultar incluso peligroso practicarlo. Dieta hipocalórica puede llegar a ser nocivo por la salud, ya que se queman muchas más calorías de las que se ingieren, por lo que faltaría mucho glucógeno en el cuerpo, y podemos sufrir mareos, incluso perder el conocimiento. Problema articular o muscular no se aconseja a personas que sufren problemas y lesiones como la artritis, bursitis o dolor muscular. Para cualquier persona con problemas articulares o musculares, realizar HIIT puede resultar peligroso, ya que el riesgo de sufrir lesiones o de hacerlas más graves es muy grande. Vida sedentaria no se puede pasar de un día para otro de una vida sedentaria a un entrenamiento de estas características. Cabe destacar también que una persona sin una base física no aguantará los entrenamientos HIIT, por lo que se desmotivará antes de alcanzar los objetivos planteados. Obesidad mórbida el HIIT no es una buena opción, puesto que su cuerpo no soportará la exigencia que requiere este tipo de entrenamiento. Además de provocar desmotivación, la práctica puede lesionar gravemente a una persona con sobrepeso. Enfermedades cardíacas, no es una práctica nada recomendada para personas que sufren problemas cardiovasculares o de hipertensión arterial. Practicar ejercicios de alta intensidad como el HIIT incrementa la presión sanguínea, lo que afecta mucho a las personas con estas patologías. Además de los casos anteriores, cabe destacar que, aunque no sufras ninguna de las patologías mencionadas, tampoco es recomendable practicar HIIT todos los días. Hacerlo sería como ejercitar el mismo músculo día tras día. Esto llevaría a una sobrecarga, que aumentaría el riesgo de sufrir lesiones. Si los tejidos no se recuperan, pueden generar problemas en las articulaciones y los tendones. Pues lo mismo ocurre si practicamos HIIT de forma diaria.