El Gobierno del Reino Unido ha anunciado que pondrá fin a la venta de bombillas halógenas a partir de septiembre, y eliminará la iluminación tradicional de tubos fluorescentes a partir de septiembre de 2023.
Actualmente, alrededor de 2 tercios de las bombillas que se venden en el Reino Unido son luces LED, lo que tiene un impacto considerable en la eficiencia energética global de los edificios del país.
El proyecto propone la simplificación de la normativa de diseño ecológico sustituyendo los 3 reglamentos actualmente en vigor por un único reglamento integrado.
Asimismo, se revisarán los requisitos mínimos de eficiencia energética para reflejar el progreso tecnológico, lo que incluye una mayor eliminación de los tipos de lámparas menos eficientes.
Además, se introducirán nuevos requisitos relativos al diseño y la fabricación de productos para facilitar la eliminación de las fuentes de luz y los dispositivos de control.
Se espera que esta medida signifique que las bombillas LED representen el 85% de todas las bombillas vendidas para 2030.
Las nuevas etiquetas elevarán el listón para cada clase, lo que significa que muy pocas bombillas se clasificarán ahora como A, ayudando a los consumidores a elegir las bombillas más respetuosas con el medio ambiente.
“En conjunto, estas nuevas reglas marcarán un cambio significativo hacia LEDs más eficientes energéticamente y duraderos y detendrán la emisión de 1,26 millones de toneladas de carbono cada año, el equivalente a retirar más de medio millón de automóviles de las carreteras del Reino Unido”,
La medida es parte de un paquete de mejoras de eficiencia energética para los electrodomésticos, que ahorrará a los consumidores un promedio de 75 libras esterlinas al año en facturas de energía.
Los planes también incluirian la posible prohibición a partir de septiembre de la venta de luminarias con fuentes de luz fijas que no se pueden reemplazar, lo que significa que la luminaria debería desecharse cuando falle la fuente de luz.